Cuando los mandatarios se desploman

Llegar a la presidencia de un país es uno de los máximos honores que puede tener una persona, pero también obliga a mantener un elevado estándar moral. Esta es una lista de personajes que no cumplieron esa exigencia y han pagado el costo de sus acciones.

LUIS INACIO LULA DA SILVA

El expresidente de Brasil fue detenido este viernes en São Paulo para interrogarlo acerca del caso de sobornos y desvío de recursos ocurrido en la compañía petrolera estatal Petrobras, que podría sumar hasta dos mil millones de dólares en diez años.

Las investigaciones han revelado que ese dinero fue usado para financiar campañas políticas y para enriquecer a ciertos personajes. Uno de los beneficiados, de acuerdo con la policía brasileña, es el propio Lula da Silva, quien fue liberado al terminar el interrogatorio pero sigue sujeto a proceso.

“Fue el responsable último de la decisión sobre quiénes serían los directores de Petrobras”, explica la Policía en un comunicado. “Hay evidencia de que los sobornos le enriquecieron y financiaron las campañas electorales y las arcas de su partido político”, añade, refiriéndose al Partido de los Trabajadores.

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SILVIO BERLUSCONI

El caso más sonado de los últimos tiempos ha regresado a la conversación porque el ascenso de este colorido político derechista (que gobernó Italia en tres periodos entre 1994 y 2011) recuerda mucho al fenómeno de Donald Trump.

Y tal vez sea una advertencia para Estados Unidos: Berlusconi ha enfrentado 26 procesos en su contra, incluyendo abuso de menores, abuso del cargo público, perjurio, difamación y peculado. Por este último fue sentenciado a cuatro años de prisión domiciliaria y seis de no poder ocupar un cargo público.

JOSÉ SOCRATES

Cuando terminó su mandato, en 2011, el primer ministro portugués se fue a vivir a un departamento de lujo en París, a pesar de que no tenía ingresos conocidos y había renunciado a la pensión vitalicia de la que gozan los mandatarios de ese país. Eso generó dudas que se convirtieron en una investigación judicial que llevó a Sócrates a la cárcel.

Resulta que el político socialista había ayudado a desviar 23 millones de dólares para él y un amigo (dueño de la casita en Francia, por cierto). Pasó cerca de un año en prisión, acusado de corrupción y lavado de dinero, y hoy está en arresto domiciliario.

ALFONSO PORTILLO

El caso del derechista guatemalteco es más tenebroso. Desde su campaña presidencial se sabía que había matado a dos jóvenes en un bar de Chilpancingo, Guerrero, en los años ochenta. Si bien nadie lo procesó por ese incidente, debió haber servido de advertencia.

Cuando acabó su mandato, Portillo huyó a México en cuanto se le acabó el fuero. Para entonces ya se investigaba el desvío de 13 millones de dólares, destinados al Ejército, que terminaron en los bolsillos de varios funcionarios. Al final fue deportado a su país, donde fue detenido para enviarlo a Estados Unidos, donde fue encarcelado.

RICHARD NIXON

Si bien Nixon no llegó a juicio ni a prisión, es el único presidente de Estados Unidos que ha renunciado al cargo. Tuvo que hacerlo en 1974 tras descubrirse que había mentido e intentado ocultar una red de espionaje contra políticos opositores previa a las elecciones de 1972.

Todo ocurrió en el hotel Watergate de la capital estadounidense y de allí viene la costumbre de usar el sufijo “gate” para escándalos de todo tipo.

FRANCISCO FLORES

El expresidente salvadoreño Francisco Flores, del partido conservador ARENA, murió el pasado 30 de enero mientras esperaba su juicio. El político estaba en arresto domiciliario acusado de embolsarse 15 millones de dólares.

El detalle más indignante es que ese dinero fue una donación de Taiwán, destinado a ayudar a las víctimas del terremoto que afectó El savador y dejó mil muertos en septiembre de 2001.

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